A medida que mi hija crecía y los profesionales me conocían mejor, se desarrolló un respeto mutuo. Al principio tuve que ser mucho más asertiva.
Con el tiempo, desarrollamos una relación de trabajo cómoda y comenzamos a trabajar mucho mejor como equipo.
Con el paso de los años, mi esposa y yo hemos aprendido muchas cosas nuevas sobre la crianza y la educación de niños sordos o con pérdida auditiva. Sin embargo, no habríamos aprendido lo que sabemos si no hubiéramos estado dispuestos a admitir que no teníamos todas las respuestas.
Estamos muy agradecidos con los médicos, los profesionales y los maestros que se tomaron el tiempo de explicarnos todo.
Los padres deben compartir información con los profesionales para ayudarles a entender
mejor a sus hijos, pero los padres también
deben escuchar y aprender en el camino.
Sea asertivo. Confíe en su instinto y hágase entender, pero mantenga la humildad suficiente para ver la perspectiva de los profesionales y trabajar juntos para satisfacer las necesidades de su hijo.