Comparto con mi familia los momentos en que escuchar es difícil para mi hija. Quiero que aprendan que escuchar puede ser difícil en situaciones ruidosas y que a veces es difícil seguir las conversaciones. Les señalo a los familiares que a veces la frustración que ella muestra se debe a que no entiende lo que se está diciendo.
Compartimos con nuestra familia recursos para ayudarles a entender cómo era realmente la pérdida auditiva de nuestra hija. Les recordamos que ella escucha mejor cuando está cerca de la persona que habla y cuando no se encuentra en situaciones ruidosas.
Hablé con ellos sobre su pérdida auditiva y cómo comunicarse mejor con él. Hay que acercarse a él y comunicarse cara a cara. Los niños con dificultad auditiva o los niños sordos frecuentemente aprenden de manera visual. Le enseñé a mi familia que él necesita ver su cara. No se moleste si él no responde, porque necesita verificar que lo entendió y darle la oportunidad de comunicarse con usted. La educación es clave, pero no abrume a la familia con los pequeños detalles. Dígales lo que su hijo necesita de ellos.
Les animamos a hablar directamente con nuestra hija, no a través de nosotros. Procuramos insistir en que ella respondiera las preguntas y nos esforzamos por no responderlas en su lugar. La incluimos en todas las conversaciones.
En ocasiones tenemos que recordarles a los familiares que nuestros hijos no escuchan bien en entornos ruidosos. Simplemente señalarles a la familia las técnicas que usamos, como ponernos frente a ellos directamente o hablar cerca de los micrófonos del implante coclear, les ayuda a comprender con mayor claridad.
¡Le dijimos a nuestra familia que íbamos a hablar todos los días hasta agotarnos! Involucramos a los abuelos leyendo libros y jugando juegos.
Compartimos mucho con nuestra familia extendida.
Hablamos abiertamente sobre las dificultades y frustraciones que él experimentaba con la comunicación. Cuando las personas no lo miraban al hablarle, les recordábamos que él necesitaba que lo hicieran.
Tuvimos la suerte de tener una familia que quería comunicarse con nuestro hijo. Nuestro hijo ha progresado desde el uso del lenguaje de señas (que nuestra familia extendida participó en aprender y practicar con nosotros) hasta utilizar comunicación completamente oral. Nuestra familia se asegura de que él pueda ver sus rostros para leer los labios. ¡Se esfuerzan al máximo para asegurarse de que él esté incluido y comprenda!
Les hemos explicado a los familiares que nuestros hijos pueden tener dificultad para escucharlos si están dándoles la espalda o si se encuentran en un ambiente ruidoso. Creo que comenzaron a darse cuenta de que seguir nuestras sugerencias les evita tener que repetir palabras u oraciones.